Pueblo hondureño, con responsabilidad he asumido el reto de dirigir Honduras, un país sometido por una narcodictadura violenta y corrupta que entregó todo el control del Estado a la oligarquía a cambio de su silencio cómplice frente al desmantelamiento de nuestra patria.

Y más allá de todas las caracterizaciones superficiales con las que pretendieron descalificarnos, comenzamos el primer Gobierno del Pueblo, que ha conocido nuestra reciente historia.

Nos anticipamos a las fuerzas más oscuras de los sectores más conservadores y extremistas de Honduras, que pretendieron asestarnos un golpe tempranero, tomando el control del Congreso Nacional, pero fracasaron gracias a la movilización popular que me acompañó a defender lo que ganamos abrumadoramente en las urnas, pese a esa conspiración inesperada, el pueblo obtuvo una victoria e impuso su voluntad soberana, marcando un hito que ejemplifica y que lo tendremos que recordar por generaciones.

El cumplimiento de la palabra empeñada y el nombramiento de Luis Redondo Guifarro como presidente del Congreso Nacional y su directiva. El primer acto en ese nuevo Poder Legislativo fue aprobar la ley de Amnistía y Condena al cruento Golpe de Estado del 2009, que era un paso fundamental de justicia y poder construir mi proyecto de la reconciliación que anhela todo el pueblo hondureño.

La Amnistía ha sido cruentamente atacada, especialmente por aquellos que apoyaron el Golpe de Estado y siempre se postraron ante el fascismo, mientras masacraban y condenaban a patriotas y luchadores, muchos de los cuales entregaron su vida por tener un lugar digno, una patria libre y democrática.

Los Pandora, los que saquearon el Seguro, lo de los hospitales móviles y algunos que aún le siguen llamando “Sucesión Constitucional” al Golpe de Estado y no entienden que rompieron el orden constitucional y hundieron al país instalando una mafia que nos ha saqueado por 12 años.

Hoy, sabemos con certeza por los informes del Departamento de Estado, que ganamos las elecciones en el 2013 y en el 2017, y que el pueblo nunca se equivocó, simplemente lo estafaron y con dinero del narcotráfico le arrebataron a sangre y fuego su voluntad.

Ya comenzamos a trabajar en lo que encontramos, despojo y tierra arrasada, es como caminar por un camino minado, con agazapados, saboteadores y extorsionadores que todavía continúan una labor de zapa contra mi Gobierno.

Cada día descubrimos nuevas artimañas para evitar los cambios, pero avanzamos, los hemos vencido y seguiremos conquistando victorias del lado de nuestro pueblo.

Este modelo privatizador que me está tocando enfrentar, vive su fase más salvaje que lo destruye todo y despierta a las actitudes de acumulación de riquezas más despiadadas, que pierden por completo su sentido de amor al prójimo y son capaces de hacer lo que tengan que hacer por la simple ganancia.

Nuestro país ha sido usado como el laboratorio para poner en práctica el plan de desmembramiento del territorio y la nación, para dar lugar a pequeños territorios, sociedades anónimas, sede donde imparten la ley de saqueo, el capital transnacional, la voluntad del amo, una especie de nuevo colonialismo esclavista en pleno Siglo XXI.

Ahora nos corresponde construir una nueva sociedad, proceso que solo es posible, si desmantelamos las caducas estructuras que son escuela de corrupción y que protegen la existencia del injusto orden actual.

De nada nos sirve crecer seis, siete, ocho puntos, en las áreas de mayor desarrollo empresarial, si la pobreza y la miseria suben 10 o 15 veces.

El fin de la economía, no es que la mayoría se sacrifique, mientras otros logren grandes ganancias en medio de un mar de miserables.

Elevaremos al lugar que corresponde a las mujeres, que tienen derechos simplemente porque somos iguales, es por eso, que hemos creado la Secretaría de la Mujer, para brindar una institucionalidad sólida, para las demandas postergadas de todas las mujeres y niñas y junto al Congreso Nacional hemos comenzado los diálogos para la aprobación de una Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, para superar las altas tasas de feminicidio y violencia, que heredamos del régimen.

La deuda que heredamos asciende a más de 20 mil millones de dólares, gran parte de este dinero no se encuentra o está en bolsillos particulares, amparados por decretos ejecutivos, legislativos y sentencias judiciales, que se dedicaron a saquear el Estado.

No son almas inocentes los que hoy pretenden desconocer esta realidad, la sociedad en su conjunto no debería llamarse al silencio, sin violencia del Estado y respetando el debido proceso, se debe de buscar las formas de resarcir el daño que causaron los socios de este sistema que protege corruptos y narcotraficantes.

Vamos a hacerle frente a quienes continúan ejerciendo el poder a través de la violencia, sea esta económica o de otro sentido. Es de público conocimiento que existe una respuesta orgánica para promover la inseguridad en Honduras, tenemos conocimiento de cómo se sostiene y opera esta estructura criminal que permeó el Estado de Honduras hasta llevarlo a condición de fallido, y que continúa activa y conspirando, tal y como recientemente fue confirmado en el marco de la extradición, desde el Estado mismo se organizó un cartel que operó sus estructura desde el año 2004 para financiar fraudes electorales y la reelección ilegal, secuestrando la voluntad del pueblo.

Recuperar nuestro país, nuestros recursos naturales, dar equidad y cambiar su rumbo, hacia el bienestar colectivo, es una tarea que requiere del esfuerzo continuo de todas y todos los hondureños y hondureñas, cada día, cada hora y cada minuto.

Las condiciones graves que encontramos, se vuelven más difíciles cuando explota en el contexto mundial la guerra en Ucrania. Los combustibles han alcanzado máximos históricos, ha aumentado el costo de transporte y de los fletes, así como los alimentos, situación que nos obliga a tomar medidas de emergencia en materia de seguridad alimentaria y energética.

Los contratos de fideicomiso y las Alianzas Público Privadas, fueron parte de las herramientas jurídicas utilizadas en el montaje de los negocios que lesionan fuertemente los intereses del Estado. Las medicinas, la educación, la energía, la seguridad, las carreteras, la propiedad vehicular, inmueble, intelectual, las frecuencias de las telecomunicaciones y hasta las cuencas de nuestros principales ríos, en gran medida han sido privatizadas, incluyendo las recaudaciones tributarias de la alcaldía de Tegucigalpa y San Pedro Sula, están contratadas por fideicomisos o Alianza Público Privadas, con normativa y comité propios que nos obligan a pagar cargas adicionales por administración del dinero y por cada negociación que se realiza, incluyendo los préstamos e intereses, que van algunos hasta el doce por ciento. Cuántas clínicas y escuelas pudimos construir con esos fondos. Aprobamos la liquidación de estos contratos, que privatiza las finanzas del Estado y hemos solicitado al Congreso Nacional un nuevo proyecto de decreto que respete la Constitución y apruebe la cancelación de fideicomisos y reintegro de los fondos del Estado a la caja única del tesoro, así como manda la Constitución de la República.

La reformulación y aprobación del Presupuesto General de la República por el Congreso Nacional, para desenredar la maraña construida y heredada por el régimen anterior, es importante para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto.

Nuestra visión social, ha sido plasmada en el nuevo presupuesto, a través del cual se van a generar más de 100 mil nuevos empleos, en el transcurso del 2022 al 2023, nuestra tarea es apoyar la creación de nuevos puestos de trabajo y de una economía saludable para el pueblo que nos saque del fango, con el apoyo del sector social de la economía, MIPYMES y del sector privado, que son el único sector que cuenta con recursos frescos en el sistema financiero nacional. Debemos apostar al desarrollo industrial y tecnológico, así como el desarrollo del campo que debe de producir todo nuestro sustento.

Estamos en la línea de incentivar toda la energía creadora de los agricultores, de los campesinos, del sector social de la economía, del sector informal y de la empresa privada, para formular y financiar cientos de proyectos para los cuales ya estamos evaluando y planificando su inversión en los meses siguientes.

Se han suprimido las capas de administración inoperante, como los Gabinetes Sectoriales y varios entes con funciones similares y escasa o nula coordinación que únicamente sirvieron a la desintegración de conceptos primordiales de administración y manejo oscuro de la cosa pública.

Un millón trecientas mil familias sin distingo de colores políticos están recibiendo la energía gratuita en sus hogares. También estamos subsidiando los combustibles, hemos rebajado más de 10 lempiras al costo al consumidor en los combustibles, más de siete mil millones por año le costará al Estado este beneficio social.

La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) es un caso emblemático, y no es casual por ello, que haya sido vilipendiada por todos los interesados en hundirla con el propósito de que el Estado la vendiera por unas cuántas monedas. Todas las empresas involucradas en el negocio de la energía eléctrica tienen ganancia, la única que pierde es la ENEE, no es raro entonces que tengamos la energía más costosa de la región, y además, sin ninguna opción de ampliar la cobertura a sectores que aún en esta tercera década del siglo XXI siguen a oscuras.

Para iniciar el rescate de la ENEE, he enviado al Congreso Nacional, un proyecto de ley que reconoce la energía eléctrica como un Bien Público de Seguridad Nacional y un derecho humano de naturaleza económica y social. La ENEE, no puede ser vendida, ni alquilada, ni enajenada por particular alguno. Vamos a renegociar trasparentemente los precios de los contratos de suministro de energía.

Creamos la Secretaría de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, como parte del proceso que incluye la instalación de la Comisión Internacional Contra la Corrupción e Impunidad, CICIH, en nuestro país. Asimismo, aprobamos la Secretaría de Planificación Estratégica y de Seguimiento de Proyectos.

Durante estos años experimentamos el desmantelamiento de la justicia, y fuimos testigos de cómo la ley se volvió severa para los defensores de la vida, el ambiente y los territorios, mientras resultaba complaciente para las élites corruptas y corruptores.

Frente a la herencia de los 12 años con presos políticos, exiliados, ejecuciones extrajudiciales y persecución política atroz, con el apoyo decidido del Congreso Nacional les recuerdo nuevamente que aprobamos una Ley de Amnistía que ha permitido el retorno a la patria a varias decenas de hondureños y hondureñas perseguidos sin justificación alguna por los tiranos del régimen dictatorial que nos desgobernó en los últimos tiempos.

En relación a la Salud, impulsaremos la vacunación masiva para todas y todos los hondureños y hondureñas. El proyecto de producción de genéricos y fármacos del cuadro básico y el fortalecimiento de la medicina preventiva en complemento, con la cobertura de 4 nuevos hospitales, proyectos de agua potable y todo lo relativo a la salubridad.

Así como lo ofrecí en mi campaña y en mi Plan de Gobierno, nos hemos propuesto el rescate de instituciones públicas, entre otras, las del sector agrícola, la SAG, DICTA, IHMA, Banadesa; de telecomunicaciones, como HONDUTEL; y de servicios públicos como el SANAA y la ENEE.

He instruido a BANHPROVI, para que sea un mecanismo eficaz de la recuperación económica, en muchos casos como el de la producción agropecuaria, tendremos que recurrir a una revisión minuciosa del Tratado de Libre Comercio CAFTA RD, pues limita seriamente nuestra libertad para alcanzar soberanía en esos sectores trascendentales para mejorar la calidad de vida de nuestra población.

Los niños y niñas, los jóvenes, en base al programa de la Secretaría de Educación ya han iniciado sus clases presenciales en un 70 por ciento, vamos caminando con la reconstrucción de las escuelas y centro básicos. Apoyaremos proyectos para la dotación de agua y condiciones de salubridad.

Por otra parte, gracias al apoyo del Congreso Nacional, derogamos la Ley de las ZEDES, calificando como el proyecto para destruir nuestra soberanía y vender nuestro territorio, asimismo, nuestros trabajadores y trabajadoras pueden ya volver a gozar de todos los derechos que ganan con el sudor de la frente y la creación de riqueza, mediante a la única actividad humana que de verdad genera valor, el empleo, pero en condiciones decentes.

También, se ha puesto en marcha el programa de la Red Solidaria, para atender con proyectos transparentes a los pobres y especialmente a los de extrema pobreza, así como iniciamos el Bono Tecnológico con las instrucciones expresas de mi parte, para que el mismo se ha otorgado democráticamente a una parte de los pequeños productores y campesinos en siembra de primera y posteriormente aumentar la cobertura para la siembra de postrera, sin discriminación de ningún tipo y dirigido a aumentar nuestra producción de alimentos. Tenemos que salir victoriosos de la guerra contra el hambre.

En el plano ambiental hemos emprendido junto a la Secretaría de Recursos Naturales y el ICF, las Fuerzas Armadas y las municipalidades, acciones concretas en las zonas de Olancho, El Paraíso, Colón y la Mosquitia y lo extenderemos al resto del país en los meses siguientes con un programa masivo de reforestación, de protección a cuencas y subcuencas productoras de agua potable, hasta detener la tala criminal de nuestros bosques y la depredación del hecho y cuencas de nuestros ríos.

Nos planteamos un programa masivo de reforestación y manejo forestal, de tal forma que la actividad en los bosques, sirva como fuente sustento sostenible para miles de familias al disminuir la cantidad de gas carbono que contamina la atmósfera y aumenta la producción de oxígeno.

Vamos a crear junto a las Fuerzas Armadas, tres grandes batallones verdes en la zona de Olancho y la Mosquitia, para proteger las áreas declaradas como el Río Plátano, la reserva Ruru, la reserva Warunta, Tawahka, entre ríos Patuca y Coco o Segovia. La protección de los recursos naturales es una de mis prioridades, igual que la defensa irrestricta de los Derechos Humanos, no más secretos.

He recibido un país en ruinas y estoy construyendo las bases del desarrollo humano, el respeto al medio ambiente y la justicia.

Pueblo hondureño, el futuro es nuestro, nada, nada es inmutable, la historia la hacen los pueblos, es dialéctica y siempre tiende hacia la liberación de los más postergados.

¡Gracias!

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