El Gobierno de la República, a través de la Secretaría de Desarrollo e Inclusión (Sedis), rindió un homenaje denominado “Me lo dijo el río”, en honor a la líder indígena y ambientalista Berta Cáceres, símbolo de la resistencia nacional, con el objetivo de reconocer su trascendencia en la historia moderna de Honduras y el legado de su lucha contra grupos fácticos y capital transnacional con fines extractivistas.

En el marco de cumplirse seis años del asesinato de Cáceres a manos de sicarios, con este este acto solemne, el Gobierno de la Presidenta Xiomara Castro, reafirma su compromiso de velar por la justicia en favor de quienes defienden el ambiente y la tierra, y aportar a la construcción de la memoria histórica del país.     

“La vida de Berta Cáceres es inconmensurable, es una mujer a la altura de los grandes héroes que se han perfilado en la historia de Honduras y hoy el Gobierno del Pueblo, de  la primera mujer Presidenta del país, significará su trabajo y hará el trabajo de construir esta nueva narrativa”, expresó el ministro de Sedis, José Cardona. 

Quien también reconoció que  «tenemos que resignificar la historia que ha sido muy hostil con las mujeres», porque han sido invisibilizadas y muchas dieron su vida por la justicia en esta sociedad.

“Que partir de hoy  se sepa y esculpa en las páginas de historia, que el Estado de Honduras pide perdón por lo que pasó en estos 12 años de narco dictadura contra los pueblos, vamos a luchar por toda la vida y tenemos la palabra de nuestra presidenta, esa mujer tan digna y honrosa”, expresó Cardona.

Berta Cáceres, fue una heroína nacional y reconocida a nivel mundial como líder indiscutible por la defensa del planeta, luchó por la protección del ambiente y acceso a la tierra de los pueblos indígenas, lo que causó incomodidad en los grupos de poder que conspiraron hasta terminar con su vida, pero no con su legado.   

Como parte del homenaje, se realizaron varias actividades, entre ellas,  se encendió un altar  y la develación de un busto con la figura de la ambientalista, el cual quedará instalado en la Plaza de las Etnias del Centro Cívico Gubernamental, como un símbolo de las luchas populares y la recuperación de espacios que le pertenecen al pueblo.     
   
En el evento conmemorativo participaron funcionarios de Gobierno, entre ellos, diputados de las Comisiones de Derechos Humanos y de Pueblos Indígenas del Congreso Nacional, así como representantes del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), entre otros  invitados.

“Debemos reconocer desde el Estado la responsabilidad por el crimen de Berta Cáceres y pedirle perdón a su pueblo y su familia”, dijo Natalie Roque, ministra de Derechos Humanos, al tiempo que demandó que se debe sanear la Secretaría para que «nunca más el espacio de la institucionalidad sea parte de las agresiones».

Por su parte la asesora legal de Sedis y representante garífuna, Naama Ávila, dijo que “hablar de los derechos de la mujer garífuna e indígena es hablar de dos mujeres, Berta Cáceres y Miriam Miranda y cada una de las que estamos aquí, estamos aportando al gobierno de Xiomara Castro”.

El Gobierno tiene el compromiso de procurar justicia para ella, su familia y para los pueblos originarios y afrohondureños, así como para todas y todos los luchadores sociales del país, cuyas causas siguen siendo invisibilizadas, honrando su memoria y acompañando sus luchas.

«Desde las oficinas del Estado salieron las firmas que después se convirtieron en la condena del asesinato para Berta Cáceres”, denunció Lucky Medina, ministro de Recursos Naturales y Ambiente.

Agregó que con el nuevo gobierno de la refundación “el Estado no es más una oficina de trámites para la oligarquía. El Estado le pertenece a los que defienden los bienes comunes”.

Medina denunció existen 380 concesiones para proyectos hidroeléctricos que se quedan con los recursos del pueblo, por la falta de control en el otorgamiento irregular de los permisos de operación y sin consultar a la población, lo que ocasiona problemas sociales y económicos.

 “Mi mamá hablaba de una triada en la lucha, el anticapitalismo, el antiracismo y el antipatriarcado”, dijo Laura Zúniga, líder indígena y hija de Berta Cáceres, al tiempo que recordó que “si vamos a hablar de Berta, vamos a hablar del sueño de refundación de este país”.

La dirigente indígena fue asesinada en su casa, la medianoche entre el 2 y el 3 de marzo de 2016 por un grupo de sicarios, entre ellos, personas que formaban parte de una empresa que desarrollaba un proyecto hidroelétrico en la zona noroccidental del país en colusión con miembros de fuerzas de seguridad del Estado, quienes ya fueron sentenciadas como autores materiales del crimen, no así a los autores intelectuales, con quienes la justicia hondureña tiene una tarea pendiente.

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