La Secretaría Desarrolló Social impulsa fortalecimiento del Programa de Alimentación Escolar con enfoque descentralizado

La Secretaría de Desarrollo Social lideró una reunión de trabajo orientada al
fortalecimiento del Programa Nacional de Alimentación Escolar, centrada en avanzar
hacia un modelo más descentralizado que permita una mayor participación de
mancomunidades y gobiernos locales en su ejecución, supervisión y apoyo logístico.
Durante el encuentro, La Secretaría Desarrollo Social reafirmó su disposición de
trabajar de manera más coordinada con actores territoriales, siempre bajo criterios de
compromiso, transparencia, vigilancia y procesos claros de liquidación y seguimiento de
fondos. En ese marco, se aclaró que la descentralización no implicaría la transferencia
directa de recursos a las alcaldías, sino que estos serían canalizados a través de
mancomunidades certificadas.


Uno de los principales acuerdos fue impulsar un proceso de fortalecimiento de estas
mancomunidades con acompañamiento técnico de la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que contribuiría a su capacitación y
certificación para la adecuada gestión de fondos. La proyección es que, una vez
consolidadas, puedan recibir desembolsos directos y asumir funciones clave como
compras, logística e implementación, facilitando además la supervisión y el control.
En la reunión también se abordó la importancia de potenciar la producción local como
parte del programa, promoviendo la inclusión de alimentos frescos y propios de cada
región. Productos como arroz, frijoles, leche, pescado y aguacate fueron señalados como
ejemplos de una estrategia que fortalece la soberanía alimentaria y dinamiza las
economías locales. Asimismo, se destacó la necesidad de articular esfuerzos entre
asociaciones de productores, cooperantes e instituciones para evitar duplicidades y
mejorar costos, calidad y abastecimiento.


Otro tema relevante fue la infraestructura escolar necesaria para ampliar y mejorar el
programa. Se identificaron necesidades en cocinas, bodegas, comedores, sistemas de
refrigeración y equipos básicos que permitan ofrecer alimentos más variados y
nutritivos. Este aspecto cobra mayor importancia ante la posible implementación de una
jornada escolar extendida, que requeriría brindar comidas más completas a los
estudiantes.

En cuanto a los desafíos operativos, se señalaron las dificultades en zonas rurales y de
difícil acceso, especialmente en el transporte y almacenamiento de alimentos, así como
en municipios con recursos limitados. No obstante, se reconoció el rol fundamental de
las comunidades, madres de familia y gobiernos locales, quienes aportan valor al
programa y pueden consolidarse como aliados estratégicos.


En materia de nutrición, se planteó avanzar hacia menús más balanceados,
acompañados de asistencia técnica, recetarios adaptados a cada región y la promoción
de hábitos alimenticios saludables. También se enfatizó la importancia de regular la
venta de comida no saludable en cafeterías escolares y retomar experiencias previas
exitosas impulsadas con apoyo técnico.


Finalmente, se destacó la necesidad de fortalecer la coordinación entre cooperantes e
implementadores, asegurando que todas las iniciativas se articulen con la Dirección
Nacional de Alimentación Escolar para evitar duplicidades y garantizar coherencia con
la visión del Gobierno. Se subrayó además que el programa no solo impacta en la
nutrición, sino también en la matrícula, permanencia escolar y bienestar integral de la
niñez, especialmente en contextos marcados por la pobreza, migración y efectos de la
postpandemia